Terapias dirigidas y piel: erupciones y síndrome mano-pie

¿Cómo prevenir y manejar las reacciones cutáneas de las terapias oncológicas dirigidas con medidas respaldadas por la ciencia?

Algunos tratamientos oncológicos modernos afectan a la piel de forma característica. Los inhibidores del receptor de factor de crecimiento epidérmico o Epidermal Growth Factor Receptor (EGFR), por su siglas en inglés, provocan erupciones parecidas al acné y piel muy seca. Otros fármacos, como la capecitabina o el sorafenib, causan el síndrome mano-pie: enrojecimiento, dolor y descamación en palmas y plantas.

En este sentido, desde LA Estética Avanzada defendemos que prevenir funciona mejor que reaccionar. En el ensayo del Protcolo de Evaluación de la Toxicidad Cutánea con Panitumumab o, en inglés, Skin Toxicity Evaluation Protocol with Panitumumab (STEPP); los pacientes que recibieron desde el inicio hidratante, fotoprotector, hidrocortisona tópica y doxiciclina oral tuvieron muchas menos toxicidades cutáneas importantes que quienes se trataron solo cuando aparecieron los síntomas.

Un ensayo aleatorizado con sorafenib mostró que la crema de urea aplicada de forma preventiva reducía la frecuencia y la gravedad del síndrome. Mantener la piel hidratada, evitar el calor y la presión y usar calzado cómodo son medidas de apoyo ampliamente recomendadas.

¿Y por qué importa? Si la toxicidad cutánea es grave, puede obligar a reducir la dosis o suspender el tratamiento. Los fármacos los indica el oncólogo o el dermatólogo. La hidratación diaria y la fotoprotección son un terreno que se comparte con la estética oncológica y en LA Estética Avanzada estamos para ayudarte a ello.

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