La radioterapia salva vidas, pero la piel de la zona tratada suele sufrir. Hasta nueve de cada diez pacientes con radioterapia de mama desarrollan algún grado de radiodermatitis, desde un simple enrojecimiento hasta la descamación húmeda.
Lo que dice la evidencia: las guías de la MASCC indican que la higiene suave con agua tibia y jabón neutro es segura y recomendable. También reconocen que, para muchas cremas y cosméticos, los estudios son escasos o contradictorios, así que conviene no improvisar.
Lo que decide el equipo médico. Algunas medidas tienen respaldo en ensayos: un apósito de silicona sobre la piel irradiada redujo la radiodermatitis en cáncer de mama, y la mometasona tópica alivió los síntomas cutáneos. Ambas se pautan desde oncología radioterápica.
¿Qué podemos hacer desde la estética oncológica?
Reforzar la hidratación fuera de las sesiones, evitar fricción, calor y productos perfumados, y consultar siempre con el servicio de radioterapia qué productos se pueden usar en la zona tratada y cuándo.



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